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Fabrican  escudos de cartón para protegerse de los cohetes que salen disparados de todas partes.

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Fotografías y texto de Hugo Borges

Mérida, Yucatán, 5 de agosto de 2019.- El cielo nocturno del pueblo maya de Halachó se ilumina, no sólo por la luna ni por los destellos de los viejos candiles de la plaza principal, sino por los fuegos artificiales que salen de los “toritos” y figuras diversas que los artesanos crearon con cartón, alambre y mucha polvora para las festividades del santo patrono Santiago Apóstol.

Prenden la pirotecnia en honor a su santo, del cual se dice es milagroso, pues una vez, en plena escasez de cosecha, se vistió muy elegante y montado en su caballo llegó a repartir maíz entre los pobladores.

Para estas fiestas se queman muchos toritos de fuego que llegan a la plaza “reventando” desde diferentes direcciones y sin avisar, lo cual genera un cúmulo de álgidas emociones  entre las y los valientes que les hacen frente.

Las niñas y niños de la localidad fabrican escudos hechos de cartón con diferentes ilustraciones, para protegerse de los cohetes que salen disparados de los “toros”. Es una singular alegoría,  como si fueran caballeros medievales en su lucha contra dragones.

En Halachó se escuchan gritos, la gente corre, el pueblo se ilumina con fuego. Así viven sus fiestas patronales, en un ambiente surrealista y de adrenalina.


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