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El mandatario podrá presumir victorias en temas como la seguridad, pero es en la administración del día a día, donde seguramente enfrentará críticas férreas, tanto en los canales institucionales como en la calle y las redes sociales.

Por Juan Pablo Galicia*

Mérida, Yucatán, 17 de enero de 2020.-El próximo domingo 19 de enero, de conformidad con lo que establece la Constitución local, el gobernador dará su primer informe de gobierno. Si bien, ya en anteriores ocasiones Mauricio Vila Dosal ha hecho un balance de su gestión al frente del Gobierno del Estado, ésta será la primera vez que podrá cumplir con el ritual íntegro con el cual, exmandatarias y exmandatarios antes que él, han hecho de éste su día.

Desde que tomó posesión en octubre de 2018 y a diferencia de sus antecesores, el hoy gobernador del Estado no ha contado con el idilio que era contar con un presidente cuya visión del Pacto Federal era la misma que hace 30 años: un Gobierno Federal que repartía el presupuesto entre las 32 entidades bajo el esquema basado en insumos (darle a cada una lo que pidiera), sin detrimento de las participaciones federales que fueran necesarias conforme avanzara el ejercicio fiscal.

A diferencia de esa visión previa, Mauricio Vila ha gobernado este primer año y tres meses con un presidente que ha aplicado la ley a rajatabla, entregándole a los estados única y exclusivamente aquellos recursos necesarios para sus actividades.

Es decir, sin participaciones federales extraordinarias que le permitan a los estados contar con recursos de libre disposición.

Para muchos y, en especial para los gobernadores de todo el país emanados del PAN, lo anterior responde a que López Obrador busca favorecer al Gobierno Federal con el presupuesto, para convertirlo en el único capaz de mostrarse ante el electorado como dadivoso.

Sin embargo, y a pesar de ir en contra de la línea discursiva que han manejado sus colegas, en Yucatán el gobernador Vila Dosal decidió no pelearse con la Federación (mucho menos con el presidente de México) como parte de una estrategia para no arriesgarse a perder más de lo que el nuevo arreglo presupuestario ya le ha quitado a Yucatán.

Con todo lo anterior, Vila Dosal ha gobernado Yucatán concentrando los esfuerzos de su administración en temas muy claros: mantener la percepción de seguridad (algo que le ha valido incluso elogios del propio López Obrador), cumplir su promesa de llevar médicos a todos los rincones del estado y, atraer nuevas inversiones para que Yucatán dependa cada vez menos de la Federación y pueda, eventualmente, dejar de ser un estado subsidiado.

En los dos primeros, el gobernador podrá presumir victorias el próximo domingo 19, pues Yucatán sigue siendo el ejemplo favorito del presidente y de los medios nacionales cuando se habla de casos de éxito en materia de seguridad; mientras que el programa Médico 24/7 ya ha sido establecido en las 105 cabeceras municipales del interior. En el tercer caso, más complejo, podrá presumir avances en las negociaciones con diversas empresas.

Pero es en la administración del día a día donde, seguramente, el Gobernador enfrentará críticas férreas, tanto en los canales institucionales como en la calle y las redes sociales.

Las comparecencias de la Glosa del Informe, por ejemplo, serán el espacio idóneo para continuar atacando a la SEFOTUR y a su titular como los villanos favoritos de un sector de la clase política; mientras que la poca sensibilidad y falta de una respuesta satisfactoria ante los reclamos de las mujeres que han sido víctimas de violencia de género, hará que el movimiento feminista en Yucatán siga recordándonos que la seguridad que aquí presumimos se ha olvidado de las mujeres.

En la balanza mediática, muy probablemente las victorias sean suficientes para hacerle sombra a las críticas. Aunque no debe perderse de vista que, en la curva de aprendizaje por la que continúa balanceándose la Cuarta Transformación, los temas de salud, seguridad y economía pueden acabar sumidos en una incertidumbre que afecte a nivel país, y a Yucatán consigo.

Al gobernador le queda solamente esperar que su buena relación con el presidente finalmente comience a rendir frutos, pues tanto el Polo Tecnológico del Bienestar como los anunciados beneficios del Tren Maya podrían acallar por completo las críticas que hasta ahora ha recibido por no reclamar los recortes presupuestales.

Al PRI y a Morena les queda esperar a los saldos de la cancelación del derecho por la infraestructura en seguridad, anunciado apenas el miércoles.

Y a nosotros, lo que nos queda es esperar al domingo, para ver si habrá algún ajuste en la hoja de ruta, o alguna sorpresa que cambie por completo la conversación.

@jpgalicia

*Politólogo, consultor y profesor universitario.


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