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Dichos y hechos: No es momento de salir a la calle para promocionarse personalmente con la repartición de víveres, ni subir fotografías en las redes sociales con el rostro de mártir del Covid-19. 

Por Herbeth Escalante

Mérida, Yucatán, 29 de mayo de 2020.- Hay personas que fallecieron por Covid-19 o se encuentran graves en el hospital, que se contagiaron al tener que salir a la calle a trabajar, porque no tuvieron otra opción, porque viven al día, porque tenían que llevar el pan a su casa. O se morían de hambre, o morían a causa del nuevo coronavirus.

Pero también hay protagonistas de la política local, como la diputada federal Cecilia Patrón Laviada, que en su afán de posicionarse entre el electorado salen a la calle a repartir despensas, a  entregar víveres para que la gente los vea. Por eso luego suben sus fotografías en las redes sociales, para que todo mundo se entere de esas “buenas acciones”, para coleccionar likes y felicitaciones.

Hay pacientes que fallecieron en terapia intensiva sin saber nunca el resultado de la prueba a Covid-19. Hay casos de personas que acudieron a las clínicas porque se sentían mal, pero no les aplicaron las pruebas y los mandaron a casa a descansar, sin imaginar que días después su estado de salud se complicaría.

Y también hay políticas como la panista Cecilia Patrón que cuentan con el privilegio de solicitar que les apliquen las pruebas a los dos días de presentar síntomas y así tener la certeza de saber si se han contagiado o no. Y claro, así decidir aislarse o seguir con su promoción personal.

Hay personas que nunca más pudieron volver a darle los buenos días a su familia, es más, que no pudieron despedirse. Las llevaron de urgencia al hospital y no volvieron a salir, no hubo el último adiós, tampoco las velaron.

Pero también hay legisladoras como Cecilia Patrón, que suben a su cuenta de Instagram selfies suyas para darle los buenos días a sus seguidores con el rostro demacrado por el Covid-19, como si estuviera presumiendo sus síntomas, como si esta enfermedad fuera una moda, como si fuera una mártir de la pandemia.

Hay personas que, al regresar a su casa después de trabajar, temen contagiar a sus hijas e hijos,  por eso ni siquiera se les acercan, evitan cualquier tipo de contacto. No se perdonarían nunca el haber llevado el virus al hogar o infectar a sus seres queridos.

Y también hay representantes populares como Cecilia Patrón que, bajo el argumento de que quieren ayudar a los más afectados económicamente, acuden a comisarías a comprar rábanos y lechugas, con el riesgo de contagio que representa ir de casa en casa o reunirse en la calle con los pobladores. 

En esta terrible emergencia sanitaria no deberían existir oportunismos políticos, tampoco se vale lucrar con la tragedia ni alardear los privilegios de clase, ni mucho menos aprovecharse mediáticamente de las desgracias de los más vulnerables. 

No son los mejores momentos para Yucatán, van 181 personas fallecidas, muchos hogares rotos, desesperados e inundados de tristeza. Por eso quienes se dedican a la política tienen que distanciarse urgentemente de esas lamentables promociones personales. 


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