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Simplemente no hay filtros en los medios de comunicación. Lo viral vende, se consume rápido, el morbo contagia y, por lo tanto, no les importa si revictimizan a la “protagonista” de la historia.

Tampoco hay que dejar de señalar la irresponsabilidad perversa de las autoridades educativas, que no pueden o no quieren solucionar problemas magisteriales que dejan en vulnerabilidad a cientos de docentes de Yucatán.

Por Herbeth Escalante

Mérida, Yucatán, 14 de enero de 2020.- La falta de ética y responsabilidad por parte de los medios de comunicación yucatecos no dejan de sorprender y de decepcionar a nuestra sociedad. Puede más el morbo que consigue nuevos likes, reproducciones o entradas a las páginas web, que el profesionalismo de generar notas informativas sobre conflictos sociales de la actualidad.

Desde hace unas horas circula en las redes sociales y en la prensa, el video de una profesora sufriendo una crisis nerviosa porque, de nuevo, las autoridades de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado (Segey) no cumplieron con el pago puntual de su sueldo.

Dicho material, que por cierto al parecer se grabó sin su consentimiento, exhibe su dolor, su impotencia desgarradora por no tener dinero, por no cobrar desde hace meses por las horas trabajadas. ¡Qué coraje!

El problema no es nuevo. Las maestras y maestros de Yucatán que no cuentan con base y que sobreviven con las pocas horas de clase que les otorgan en sus contratos –los cuales en cualquier momento pueden vencer-, no suelen recibir su sueldo a tiempo. Claro, el conflicto se ha agudizado en la actual administración estatal, aunado a despidos y la no renovación de contratos para otros docentes.

¿Pero qué tanto espacio ha ocupado en la prensa yucateca este asunto? ¿Realmente las y los periodistas, dueños de medios de comunicación o editores se han interesado en este tema? ¿Cómo ha sido la cobertura periodística sobre esta compleja situación en Yucatán?

Fuera de contadas notas sobre protestas de algunos profesores, el tema no está en la agenda mediática.  Claro, lo que no pierde vigencia es viralizar materiales sensacionalistas con el único fin de “atraer seguidores”, no de visibilizar un problema serio.

Simplemente no hay filtros en los medios de comunicación. Lo viral vende, se consume rápido, el morbo contagia y, por lo tanto, no les importa si revictimizan a la “protagonista” de la historia.

Propagar el sufrimiento ajeno, con o sin autorización, para obtener likes, no es hacer periodismo. Simplemente es desvalorar una profesión que debería estar comprometida con la sociedad.

Por supuesto, no hay que dejar de señalar la irresponsabilidad perversa de quienes encabezan la Segey que no pueden o no quieren solucionar estos problemas magisteriales, que dejan en vulnerabilidad a cientos de docentes de Yucatán.

¡Qué coraje! La labor de las y los maestros es de las más denostadas en nuestro país, existe un verdadero desprestigio hacia ellos y, para colmo, las autoridades educativas no cumplen con su obligación legal y moral de pagarles a tiempo.

A las y los profesores se les echa la culpa de todos los males de nuestra sociedad y sobra recordar cómo fueron satanizados cuando se implementó la reforma educativa durante el gobierno de Peña Nieto. Desde entonces y hasta ahora, su situación laboral ha ido empeorando.

Seguramente no hay trabas administrativas para que la secretaria estatal de Educación,  Loreto Villanueva Trujillo, cobre puntualmente sus 51 mil 639 pesos a la quincena, mientras existen decenas de docentes de contrato que siguen sin recibir su aguinaldo en Yucatán.

En fin, todo mal. La prensa exhibiendo irresponsablemente el dolor de una maestra y las autoridades generándole, a ella y a muchos más, angustias e incertidumbre laboral. ¡Qué coraje!


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