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La nueva realidad educativa va a implicar una reorganización doméstica que afectará las relaciones familiares, sobre todo cuando no hayan los equipos tecnológicos suficientes en el hogar para que las niñas y los niños tomen clases a distancia.

Por Herbeth Escalante

Mérida, Yucatán, 7 de agosto de 2020.- Para la investigadora y académica de la Facultad de Educación de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), Gina Villagómez Valdés, otro efecto colateral de la pandemia que se aproxima es la deficiencia educativa en el nuevo ciclo escolar, principalmente por la pobreza y la desigualdad social que impera en nuestra sociedad.

En entrevista para Haz Ruido, sostuvo que gobiernos, escuelas, docentes, estudiantes, madres y padres de familia no están preparados para enfrentar los serios problemas que se avecinan al momento de que inicien las clases a distancia.

Por ejemplo, las familias de Yucatán tienen en promedio dos hijos, por lo que se necesitará al menos dos equipos tecnológicos para que puedan tomar clases, lo que será sumamente difícil en cuanto a tiempos por sus edades y grados, aunado a que no todas cuentan con esa infraestructura.

“Gran parte de la población del interior del estado tiene limitaciones de acceso a internet, lo que complicará su educación en estas condiciones. La pobreza y la desigualdad van a impedir que se brinden los servicios educativos de manera equitativa y sólo se beneficiarán quienes tengan los recursos para ello”, agregó. 

Gina Villagómez dijo que otro problema será que las madres y los padres tendrán que duplicar sus esfuerzos para ayudar a sus hijas e hijos en las clases y tareas, situación que se complicará porque tienen que salir a trabajar. Esto implicaría, en muchos casos, recurrir a la ayuda de los abuelos o tener que contratar a personas para atenderlos en sus labores de aprendizaje.

“Esta nueva realidad educativa va a implicar una reorganización doméstica que afectará las relaciones familiares, sobre todo cuando no hayan los equipos tecnológicos suficientes en el hogar para que las niñas y los niños tomen clases”, añadió.

En cuanto a la propuesta del Gobierno federal de que se transmitan contenidos didácticos a través de canales de televisión, la académica declaró que, si bien es una opción, se trata de una “locura”, porque se le ofrecerá a una educación pasiva.

Explicó que esa estrategia rompe el proyecto en el que el alumnado trabaja de forma más dinámica, realiza investigaciones, hace tareas en equipo y cuestiona. Ahora regresarán los viejos tiempos de la formación pasiva, en la que el maestro habla y el alumno sólo escucha y memoriza, esta vez frente a una pantalla. 

“Vamos a tener una educación deficiente, poco evaluada e incompleta. Aunque las autoridades están viendo la forma de resolver el problema, la estrategia no será eficaz y tendremos estudiantes totalmente desinformados”, sostuvo la docente de la UADY.

Además, las instituciones de educación enfrentarán problemas administrativos, en cuanto a inscripciones, seguimientos y evaluaciones; mientras que las y los maestros tendrán que duplicar sus jornadas para poder adaptarse a las nuevas condiciones de impartición de clases.

A esto hay que sumarle que un alto porcentaje del profesorado en Yucatán, debido a su edad, no cuenta con el mismo nivel de capacitación en cuanto al manejo de tecnología para enseñar a distancia. 

Eso sí, Gina Villagómez declaró que estos problemas que se avecinan son secundarios si se comparan con la magnitud de la crisis de salud que enfrenta el país, por lo que también habría que considerar perder un año escolar.

“Es una realidad que con la situación actual muchos estudiantes se van a quedar sin ningún tipo de educación, pero no va a pasar nada si un niño pierde el ciclo escolar, ahora no es el mayor de los males. En caso que suceda, hay que ocuparlos, evaluar su estado de ánimo, que tenga actividades. No podemos esperar que el proyecto educativo salga al 100 por ciento porque ahora no hay las condiciones”, finalizó. (Foto de Lorenzo Hernández)


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