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Rolando y Carlos se dedican al ambulantaje, pero debido a la contingencia del Covid-19 no pueden salir a la calle a vender, pues pertenecen al grupo más vulnerable.

Para poder llevar el sustento familiar recurrieron a las redes sociales para vender dulce de ciricote y elotes. 

Por Claudia Arriaga

Mérida, Yucatán, 25 de marzo del 2020.-Pertenecer a uno de los sectores más vulnerables de contraer Covid-19 y no contar con un ingreso formal, son los obstáculos a los que se enfrenta todos los días Rolando Cocom Cocom, de 82 años de edad. El riesgo a que se enferme es mayor, por eso ya no sale a la calle a trabajar, así que tuvo que recurrir a la tecnología para sobrevivir: ofrece dulces de ciricote en Facebook.

De acuerdo la Organización Mundial de la Salud (OMS), los adultos mayores tienen dos por ciento de probabilidades de fallecer si contraen ese virus, en relación al resto de los demás pacientes.

Desafortunadamente, las medidas de contingencia por el Covid-19 que exhortan a quedarse en casa han golpeado la economía de las personas que, como don Rolando, viven de lo que pueden, incluso de la basura.

Él en realidad se dedicaba a recolectar pet y cartón para vender. Diario recorría las calles de Mérida para juntar los desperdicios que representaban un ingreso en su hogar, pero ahora, en plena contingencia, esto ya no es posible.

“Con lo que se llama reciclaje, con eso nos apoyamos, pero ahora con el encierro ya ni eso se puede hacer; es más, lo que había recolectado ya ni lo puedo llevar a vender, ni puedo salir para preguntar si lo van a comprar”, explicó.

La necesidad de cuidarse y de salir adelante en tiempos de pandemia pusieron a prueba las habilidades de supervivencia de este hombre, pues aunque recibe ayuda económica de sus hijas e hijos, no es suficiente.

Así que decidió preparar dulce de ciricote -un fruto de la región sur de México- y ponerlo a la venta en su casa. Sin embargo, si las personas no salen a la calle ¿cómo se enterarían?

Su hija Celia Gloris vio la iniciativa de su papá y decidió publicar en redes sociales sus datos de contacto para quienes desearan comprar los dulces. Afortunadamente en menos de 24 horas se agotaron, logró reunir la cantidad de 350 pesos que servirán para comprar despensa.

“Era albañil, ya está grande y ahora se dedica a recolectar cartones y pet, pero con esto de la contingencia no puede salir. Como también hace dulces, pues hizo de ciricote, no es temporada, pero juntó algunos y le dije que lo publicaría en Facebook, y afortunadamente lo vendió todo”, comentó.

Vender elotes en medio de la pandemia

En el 2019, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reveló que en México el 56.3 por ciento de la población pertenece a la economía informal.

Es decir, una gran parte de la población carece de condiciones como contratos, prestaciones sociales o no cumple con las jornadas laborales que marca la ley. Además,  una gran parte de los mexicanos se mantiene gracias al ambulantaje.

Por ejemplo, Carlos Hau tiene 64 años y durante 27  se ha dedicado a vender elotes en la plaza principal del municipio de Oxkutzcab. Apenas hace cuatro días se enteró que el alcalde prohibiría la actividad debido al Covid-19.

“Por la enfermedad que hay ahorita, el presidente dijo que cerraría, pero como tengo 27 años vendiendo elotes mucha gente me pide. Solo eso hago, por eso busqué la forma para el sustento de mi familia, mis hijas me ayudaron a publicarlo en Facebook”, señaló.

Igual que Rolando recibió ayuda de su hijas y nietas para promocionar sus elotes en las redes sociales. Aunque sus ingresos han disminuido, ya que no es lo mismo que ofrecerlo en la calle, aún sale para la comida. 

La historia de Carlos va más allá de la necesidad económica, hace dos años entre su esposa y él vendían los elotes, pero ahora ella está imposibilitada. “No puede caminar, está en silla de ruedas, le dio un infarto cerebral”, comentó.

Incluso la pandemia no solo ha perjudicado sus ventas, su esposa no ha podido ser trasladada a la capital yucateca para consultar con el médico.“Cada mes va a su cita en Mérida, pero por la enfermedad que hay ahorita no la podemos llevar, ya perdimos como dos citas. Cuando termine esto irá mi hija a preguntar si le darán su cita otra vez”, relató Carlos.

Por el momento y en lo que dure la pandemia seguirá enfocado en vender por encargos. Los  elotes preparados con mayonesa, crema y picante cuestan 12 pesos y los esquites 20 pesos.


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