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El sacerdote señaló que se perdió una batalla ante el crimen organizado, pero no la guerra.

Además, recalcó que lo ocurrido en Sinaloa demuestra que vivimos en un Narco-Estado que heredó Peña Nieto y otros presidentes. 

Por Herbeth Escalante

Mérida, Yucatán,  20 de octubre de 2019.- El sacerdote y activista Alejandro Solalinde Guerra aseguró que con la decisión del presidente Andrés Manuel López Obrador de liberar al narcotraficante Ovidio Guzmán López se evitó que ocurriera una carnicería en Culiacán. Además, recalcó perdió una batalla ante el crimen organizado, pero no la guerra.

Entrevistado en Mérida, dijo que México se encuentra en una etapa diferente, en la que el mandatario no le está apostando a la violencia para solucionar el problema de inseguridad, porque al mal no se le puede combatir con maldad.

“Evitó una carnicería, me queda claro que era inminente que el Cártel de Sinaloa no se iba a tentar el corazón contra la sociedad civil y hubiera sido un infierno en Culiacán, por eso optó por parar eso inmediatamente, que se retiren (las fuerzas de seguridad) inteligentemente, cuidando a la gente; hoy podemos ver a la gente tranquila, pero eso no significa que van a bajar la guardia”, sostuvo.

Eso sí, Solalinde Guerra reconoció que en el operativo de seguridad para capturar al hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán tuvo un punto débil, pues los uniformados no se esperaron a que se diera la orden de aprehensión y de repente se vieron rebasados por los criminales.

“Lo que pasa es que el presidente ha dicho que no van a hacer nada que esté fuera de la ley; en otros gobiernos, la policía entraría por las malas, se lo llevarían como diera lugar y si los amenazaban les hubiera valido que mataran a la gente”, comparó.

Dijo que en el acto violento de Culiacán los narcotraficante ya tenían a rehenes y López Obrador supo que no podía exponerlos. “Tenía dos opciones, o la captura de una persona, que tarde o temprano va a caer, o la vida de personas inocentes que no tenían nada qué ver… él las defendió, no inició una guerra”, abundó el sacerdote.

Indicó que se cometió un error en el operativo de seguridad para detener a Ovidio Guzmán, lo que significó que perdió una batalla, pero no la guerra. Además, no se va renunciar a la captura de dicho delincuente, únicamente se dilató su detención y ahora se requiere una estrategia inteligente en la que no se exponga a la ciudadanía.

Solalinde Guerra declaró que lo ocurrido en Sinaloa sirve para darnos cuenta y palpar  la magnitud del Narco-Estado que nos dejó Enrique Peña Nieto y presidentes anteriores. 

“Fue una probadita de la cruda realidad que vivimos en México, es un país en zona de desastre, pues no creían que vivimos en un Narco-Estado; nos permitió ver que los poderes fácticos pueden más que la justicia y las autoridades legítimas, que saben cómo chantajear y amenazar para doblegar momentáneamente a la justicia. Claro, se tiene que priorizar la vida y no la fuerza de exterminio”, sostuvo.


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