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Se trata de una escalada de abuso y violencia para generar temor y amedrentar  a las mujeres que buscan servicios de salud en el lugar.

La doctora Sandra Peniche criticó que las rezadoras han tergiversado su derecho a la libertad de protesta para hostigar y violentar, sojuzgando a las pacientes y a las trabajadoras. 

Por Herbeth Escalante

Mérida, Yucatán, 16 de octubre de 2019.- Con imágenes de la virgen de Guadalupe, rosarios y otros fetiches religiosos, grupos de mujeres se reúnen todos los días para rezar durante varias horas frente a la clínica Servicios Humanitarios en Salud Sexual y Reproductiva, pues según dicen, de esta manera acabarán con los abortos. Esta situación es un constante hostigamiento para las pacientes y trabajadoras del lugar, quienes aseguran están siendo violentadas.

“Nunca se han ido de aquí, es una escalada de abuso y violencia para generar temor y amedrentar  a la gente que viene a buscar nuestros servicios. Ellas siguen tomándoles fotos y grabando videos a las pacientes que llegan, las están acosando”, lamentó la doctora Sandra Peniche Quintal, directora de la clínica ubicada en el Centro Histórico.

A través de la campaña “40 días por la vida Yucatán”, estas mujeres vinculadas a la iglesia católica hostigan diariamente al personal y a las pacientes. Cada año sucede lo mismo, incitan a más gente a rezar y cantar, durante el día y la noche, lo hacen por turnos, difamando a la clínica a través de sus redes sociales señalándola como “abortorio”.

“Y cuando yo paso rezan más fuerte, dicen cosas respecto a mi persona, elevan la voz para acusarme de asesina, que soy la que mata niños”, sostuvo la doctora, quien asegura que a pesar de que ha presentado denuncias en contra de estas personas, las autoridades no hacen nada para detener este abuso.

Criticó que las rezadoras han tergiversado su derecho a la libertad de protesta para hostigar y violentar, sojuzgando a las pacientes, con la colusión de su “santísima trinidad” conformada por la arquidiócesis, el gobierno y los empresarios.

“Están afectando a las pacientes, también las vecinas y vecinos se quejan, es una  molestia todo el tiempo, no pueden abrir su ventana porque están esas personas rezando”, agregó.

Sandra Peniche declaró que con esta acción las rezadoras están ejerciendo violencia fragrante en contra de las mujeres que ejercen su derecho a decidir, que buscan servicios de salud o su derecho de ir a donde quieran. 

“Y a mi me hostigan de manera permanente, violando mis derechos a la libertad de tránsito, a tener una vida libre de violencia, están ejerciendo violencia en contra de mi persona y mi trabajo”, insistió. 

Agregó que esas mujeres siempre se están tomando selfies en la esquina de la clínica para subirlas a sus redes sociales, “así que eso de mucha fe y rezos no es cierto, es pura hipocresía”. También acuden hombres, pero ha notado que son bastante flojos porque colocan sus sillas en la acerca y se sientan, como si fueran a tomar café. 

La doctora Peniche lamentó que a pesar de las denuncias que ha presentado, este grupo de rezadoras sigue violentando y hostigando impunemente, además de que en las misas dominicales continúan arengando a más gente para que vayan.

“Este abuso puede escalar más mañana y eso es peligroso, recordemos que yo fui atacada el 13 de marzo de 2018 y curiosamente la agresión ocurrió en el momento en que las rezadoras se habían ido”, señaló, haciendo referencia al embate que sufrió por parte de un sujeto que le clavó un desarmador en su cuerpo, justo en las inmediaciones de la clínica. 


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