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A casi medio año de que fue amenazado, el activista Pedro Uc Be sigue en su lucha por defender el territorio maya de ese tipo de megaproyectos, como el parque fotovoltaico que se pretende instalar en Ebtún.

Por Claudia Arriaga

Mérida, Yucatán, 21 de mayo del 2020.- Hace cinco meses, el activista yucateco Pedro Uc Be, integrante de la organización Múuch’ Xíinbal – Asamblea de Defensores del Territorio Maya, fue amenazado de muerte. Hoy día,  tras una serie de hechos, declaró que sospecha que la empresa Lightening PV Park S. R.L. de C.V., encargada de construir el parque fotovoltaico de Ebtún, estuvo detrás de esas graves intimidaciones.

Dicha compañía fue la ganadora de la licitación para levantar el proyecto en esa localidad de Valladolid, pero desde un principio, el activista luchó para evitar la deforestación de las tierras del pueblo maya.

“El riesgo me parece que va en serio, creo la amenaza vino de la empresa que está trabajando en el parque solar de Ebtún, creo que son ellos los que están con la situación de la amenaza. Tengo mis sospechas, no puedo decir que sí, pero tengo señales lógicas que fueron ellos”, dijo en entrevista.

La organización que encabeza Pedro Uc fue creada para luchar contra la construcción de los megaproyectos como ese parque de energía limpia que destruiría más de 200 hectáreas de vegetación,  pero también encabeza la batalla contra las semillas transgénicas.  

Para él y su familia, la vida después de reconocerse en riesgo por sus acciones contra grandes corporativos no es la misma, ahora todas las actividades y cada paso que realizan tiene otra perspectiva. “No pasó a más, pero bueno, el susto y la precaución que uno tiene con esto no es fácil, porque lo padeció toda mi familia”, abundó.

Sospecha que la empresa Lightening estuvo detrás de estas amenazas en su afán de levantar un megaproyecto en una comunidad maya que lo ha rechazado. Actualmente, este tipo de obras podrían venirse abajo con un decreto de la Secretaría de Energía (Sener), pero las autoridades estatales intentan “defender esas inversiones”, haciendo a un lado que muchas han cometido una serie de irregularidades que afectan a los pobladores indígenas.

Actualmente este activista se acogió al Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas y, a pesar que le ofrecieron cuatro medidas de seguridad, optó solo por dos para cuidar de él y su familia. “Me ofrecieron cambiar las chapas de la puerta de mi casa y tener escolta, en realidad lo que acepté fue los rondines (policiacos) y el botón de pánico”, indicó.

Explicó que no aceptó las escoltas porque tampoco confía en la policía, incluso teme que pudiera trabajar para las personas que lo amenazaron.

Y a pesar de que ya pasó casi medio año de este capítulo de su vida, recordó que hace dos meses utilizó el botón de pánico, ya que en una ocasión un dron sobrevolaba su casa y había una camioneta con placas de Coahuila estacionada afuera. Por fortuna no pasó a mayores y solo fue el susto.

Lamentablemente, Pedro al igual que otros activistas y mujeres amenazadas de muerte, no fue la de excepción y durante dos semanas en esta contingencia se quedó sin vigilancia policíaca.

“El gobernador parece que había hecho una declaración que iba a darle prioridad al tema del Covid-19 y se iba a concentrar más en este tema y la Comisión Nacional de Derechos Humano (CNDH) dijo que esto no era motivo y no podían dejarnos sin vigilancia. Espero que no vuelva a pasar, que sea un asunto cerrado”, comentó.


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