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Dichos y hechos: Mientras miles de personas perdieron su trabajo en esta pandemia, la directora del Servicio Nacional de Empleo en Yucatán, Irais Barón Zermeño, presume en sus redes sociales que no tiene nada de qué preocuparse.

Por Herbeth Escalante

Mérida, Yucatán, 28 de julio de 2020.- Hace unas semanas, cuando funcionarios del Gobierno del Estado comparecieron ante las diputadas y los diputados para tratar de convencerlos de autorizar un empréstito de mil 728 millones de pesos, explicaron que en esta contingencia sanitaria se perderían aproximadamente 80 mil empleos en Yucatán.

En esa ocasión, consideraron como urgente acceder a dicho recurso para reactivar la economía local afectada por la pandemia, pues cientos de personas se estaban quedando sin trabajo.

Cuando se echó a andar el programa de Seguro de Desempleo a inicios de esta crisis de salud, más de 47 mil personas se registraron porque, la gran mayoría, se quedó sin ingresos económicos para darle de comer a sus familias.

Con el paso de las semanas, las autoridades consideraron que era necesaria la reapertura económica en Yucatán, pues la población no podía esperar más días sin dinero. Esta medida, lamentablemente, influyó en que aumentaran los contagios de Covid-19 y los decesos. El riesgo es morir a causa de esta enfermedad o morir de hambre.

Y sí, cientos de restaurantes, comercios, hoteles y establecimientos no pudieron aguantar más y tuvieron que cerrar, dejando sin trabajo a miles de personas. El panorama sigue siendo desalentador, pues la clase baja está atrapada entre el virus mortal y los bolsillos vacíos.

Ante esta triste realidad, la población espera que los servidores públicos tengan un poco de sensibilidad y empatía, pero no siempre es así, basta darse una vuelta por las redes sociales para darse cuenta. Tal es el caso de la directora del Servicio Nacional de Empleo en Yucatán, Irais Barón Zermeño, quien presume que en esta pandemia no tiene nada de qué preocuparse.

Sí, la responsable de garantizar las condiciones para que las y los yucatecos puedan acceder a empleos formales, publicó una fotografía suya posando y disfrutando de la playa, y otra  con el amanecer de fondo y los pies en la arena de Chelem.   

Una de las imágenes iba acompañada de la frase “no te preocupes, playa feliz”, en referencia a la icónica canción Don’t Worry,  Be Happy de Bobby McFerrin. Y pues efectivamente, cuando tienes chamba y un alto sueldo garantizado por cuatro años más, no hay nada de qué preocuparse.

Quizás la funcionaria, quien de acuerdo con los tabuladores oficiales estaría percibiendo un sueldo superior a los 66 mil pesos al mes,  no ha dimensionado la crisis que está golpeando a Yucatán, o simplemente considera que su trabajo no consiste  en preocuparse de eso.

Se sabe que hay políticos y funcionarios que “trasladaron” el confinamiento a sus casas de playa con sus familias en este verano, pero no todos  están presumiendo sus privilegios ni echando en cara que pueden darse el lujo de no inquietarse en lo más mínimo por la crisis económica y la pobreza que trajo la pandemia. 

En respuesta a sus fotos, el jefe del Despacho del Gobernador, Edgar Ramírez Pech, le escribió: “ojalá los miles de yucatecos que no tienen un trabajo y sueldo seguro puedan decir y hacer lo mismo”. Además, recalcó que el Gobierno de Yucatán está haciendo todo lo contrario a lo que esa funcionaria demuestra en la imagen.

Lo relevante de ese comentario, es que dicho panista seguramente contó con el visto bueno del gobernador Mauricio Vila Dosal para “reprender” a Barón Zermeño y que todo mundo lo lea. Sí, el mandatario se enteró de esta lamentable controversia y no debe estar nada contento con la actitud de dicha directora.

En fin, Yucatán requiere de servidores público que realmente estén preocupados (y ocupados) con la tragedia de esta pandemia, y por lo tanto, que desquiten su sueldo. No hay que olvidar que afuera hay miles de personas más que podrían ocupar el puesto de Irais Barón sin problema alguno y hasta dando mejores resultados.

 


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Comments

  1. «El regalo» para dicha funcionaria no es suficiente. No solo palabras gobernador, actúe. Congruencia es lo mínimo que la sociedad espera.

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