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No es tiempo de utilizar la enfermedad para el golpeteo político o el descrédito de los gobernantes; no es tiempo para especular con el costo de medicamentos o insumos para la prevención; no es tiempo para vender más periódicos, spots publicitarios o querer llevarse las primicias a base de mentiras.

Por José Luis Salam

Mérida, Yucatán, 16 de marzo de 2020.-El reporte de los primeros casos en México de coronavirus Covid-19 ha generado una sobredimensión a la psicosis nacional y local, lo cual es justificable al incluirse en el catálogo de enfermedades mundiales un nuevo nombre, pero es irrisoria al considerar que un padecimiento más letal como la Influenza A, mejor conocida como la Influenza H1N1 Pandémica, afecta cada año a un alto número de mexicanas y mexicanos y en teoría, hemos aprendido a convivir con ella.

Pongamos un ejemplo: en el periodo estacional 2019-2020 en México se han reportado 41 mil 109 posibles casos de H1N1, 5 mil 445 de ellos se han confirmado y han fallecido 289 personas. Por el contrario, se han reportado menos 53 casos de Covid-19 en México.

Para los países en vías de desarrollo como México, los problemas asociados a la aparición de nuevas enfermedade genera alertas permanentes. De nueva cuenta ejemplifiquemos el H1N1 y cuya extraña aparición en 2009 -en la franja fronteriza del país- impuso retos a las autoridades nacionales e internacionales- al grado de declararla pandemia (el Covid- 19 no es la primera del siglo como se ha hecho creer) y 14 meses después de su declaratoria como pandemia (junio de 2009), esta se logró contener. Para entonces 74 países había reportado casos.

Malestar general, fiebre, tos, dolor de cabeza, dolores musculares y articulares, faringoamigdalitis y rinorrea; a veces también aparecen vómitos y diarrea, son algunos de los síntomas asociados a la H1N1. Los tres principales síntomas del Covid-19 son: fiebre, tos seca, dolor de garganta y en casos graves, falta de aire o dificultad para respirar. Para ambos casos la población en riesgos es aquella menor de 5 años o adultos mayores, mujeres embarazadas, personas inmunodeprimidas o con padecimientos crónico-degenerativos. ¿Encuentra similitudes?

Una de las grandes diferencias es tal vez su aparición en una de las naciones más poderosas del mundo, no solo en lo económico sino también en la nueva conformación de la influencia política en el mundo como lo es China, así como su extensión, en la mayoría de los casos, a naciones con gran poderío económico: Italia, Corea y muy recientemente, Estados Unidos.

Pero llama poderosamente la atención que mientras China anuncia la contención de la enfermedad en su territorio -más de 80 mil casos,  con una tasa de letalidad de apenas .001 por ciento- Estados Unidos anuncia su fase de parapeto, cerrando sus fronteras aéreas principalmente a Italia, y al mismo tiempo la Organización Mundial de la Salud (OMS) anuncia la catalogación de la llamada Gripe China como la “primera pandemia del siglo”. ¿Casualidad en tiempos electorales en la Unión Americana y con el interés de la reelección?

No se trata de menospreciar el impacto mundial a la salud que pudiera tener la enfermedad -más de 98 mil casos-, sino destacar los momentos y las actitudes en torno a la enfermedad por parte de las naciones poderosas y de los organismos que dictan las acciones “en favor de la salud”.

Pero volvamos a México. Sin tratar de justificar el enorme desprecio de la actual presidencia de la República a temas coyunturales de salud -desaparición de Seguro Popular sin un robustecido INSABI; desabasto de medicamentos en especial aquellos orientados al cáncer infantil; utilización de medicamentos adulterados para diálisis; despido de personal de salud sin estudio de la demanda y especialidad, entre otro-, en esta ocasión se han tomado medidas preventivas y de comunicación para mantener la calma, pero con poco éxito.

A ello se abonan expresiones de actores políticos, como la del farandulero senador Samuel García quien sustenta en supuestos dichos de personal de salud, el catalogar como Influenza todos los casos sospechosos de Covid 19 -hemos visto las similitudes entre ambos- para esconder la “escandalosa” realidad nacional: 28 casos de Coronavirus Pandémico.

En Yucatán, el presidente de una agrupación estudiantil correspondiente a una institución privada, solicitó el apoyo de otras agrupaciones para presenta un pliego petitorio al Gobierno del Estado de Yucatán en demanda de la suspensión de clases para 36 mil estudiantes por el “brote de la enfermedad”, “brote” de un solo caso exportado.

Es necesario estar preparados, contar con la infraestructura de salud, insumos y material médico en toda la geografía nacional para poder atender con efectividad un brote masivo de Covid-19, pero estos serán insuficientes si no se toman las previsiones adecuadas.

Junio de 2009 a la fecha, ha pasado una década y aun no tomamos medidas preventivas básicas como lavarse las manos después de utilizar transporte público o concurrir sitios públicos; evitar la vista a los nosocomios con toda la familia; estornudar sin utilizar un pañuelo para taparse la boca o hacerlo con el antebrazo.

También existe cierto rechazo a la aplicación de vacunas como por ejemplo la de la Influenza o la del Sarampión; nos negamos a evitar sitios públicos cuando padecemos enfermedades virales como la gripe y acudir al médico ante cualquier síntoma.  Estas deberían ser prácticas que debemos adoptar en nuestra vida cotidiana, tan habituales como bañarse a diario o cepillarse los dientes tres veces al día.

No compartir información falsa, rumores o cualquier post con contenido dudoso también ayudaría a evitar psicosis ante la llegada de Covid-19 y en tanto aprendemos a convivir con él. Estamos muy lejos de la eliminación de la raza humana sobre la faz de la tierra, convertirnos en seres mutantes o en zombis.

No es tiempo de utilizar la enfermedad para el golpeteo político o el descrédito de quienes encabezan los tres órdenes de gobierno; no es tiempo para especular con el costo de medicamentos o insumos para la prevención; no es tiempo para vender más periódicos, spots publicitarios o querer llevarse las primicias a base de mentiras.

Es tiempo de asumir que el cuidado de la salud es responsabilidad de todas y todos desde el hogar, es tiempo de formar una nueva generación de mexicanos con efectivos hábitos de higiene, es tiempo de informar sobre bases científicas y callar ante el desconocimiento de ellas. 

Aún falta un largo trecho para las campañas políticas, es tiempo de prevenir sin sobresaltos una emergencia nacional.

(Fotografía de Lorenzo Hernández)


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