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Mitos, leyendas y hechos históricos hacen referencia a esta parafilia para que nos demos cuenta que no es algo nuevo ni una aberración reciente, sino una conducta humana que ha prevalecido a lo largo de los siglos y que hoy día, tiene que sancionarse.

Por Rafael Gómez Chi*

Mérida, Yucatán, 25 de julio de 2020.-La violación de una perrita mestiza en Tekax ha llamado poderosamente la atención de la sociedad civil, las redes sociales y algunos medios de comunicación. La familia del animal espera justicia, pero esto porque la ciudadanía no ha dejado de presionar a las autoridades, a las que parece no caerles el veinte de los cambios culturales que vivimos.

En lo personal me parece que la justicia para los maltratos animales, especialmente hacia los canes, llega demasiado tarde. Estos animales tienen una convivencia con los seres humanos que se remonta a 12 mil años en la historia, de modo que constituyen una parte esencial en la vida del ser humano.

Hay personas que en la actualidad se espantan con el asunto de la zoofilia, un patrón de comportamiento sexual entre humanos y animales, pero hay que señalar que esta parafilia no es nueva, existía desde tiempos de Nuestro Señor Jesucristo y aún mucho antes. Un amigo creyente, practicante de esas sectas cristianas que recorren las calles igual que un vendedor de cambaceo, me recordó textos bíblicos del Levítico, lo que indica que en determinadas culturas de esa región del Medio Oriente era común la zoofilia, tanto que para los hebreos constituyó una aberración que debía ser castigada severamente, de tal modo, que se ordenaba matar al animal y a la persona juntos.

Los griegos nos legaron el relato del Minotauro, producto de la unión sexual de Pasífae con el Toro de Creta. En efecto, la esposa del Rey Minos de Creta fue poseída por el toro y como resultado de dicha acción nació el Minotauro, mitad hombre, mitad toro, que devoraba humanos y al que Teseo dio muerte.

El relato pertenece a la mitología griega, pero como decía Levi Strauss en su teoría sobre los mitos, éstos surgen del lenguaje y a su vez de una realidad que lo circunda y lo enmarca en determinado momento histórico. Y hay evidencias que refieren a la zoofilia mucho antes del nacimiento de las civilizaciones antiguas o en el amanecer de las mismas. Según algunas fuentes historiográficas, la pintura rupestre más antigua que hace referencia a una relación sexual entre un hombre y un animal data de ocho mil años antes de Cristo, es decir, hace diez mil años.

Evidentemente, los griegos tomaron cosas que veían y de las que sabían que existían y las reconfiguraron para darles un nuevo sentido cultural.

Así podríamos ir citando mitos, leyendas y hechos históricos que hacen referencia a la zoofilia para que nos demos cuenta que no es algo nuevo ni una aberración reciente, sino una conducta humana que ha prevalecido a lo largo de los siglos.

Yo soy de la generación equis y por lo tanto formo parte de una especie de bisagra entre los que se van y los que llegan. Soy producto de una cultura que veía las cosas distintas y lo que podría parecernos normal, si es que eso existe, hoy no lo es. Puedo citar cosas como perseguir y matar mariposas, usar un tirahule para cazar iguanas y pájaros, así como el hecho de que para muchos de nosotros los animales eran mascotas que estaban en la familia pero no eran parte de ella, como ahora.

En el tema de la zoofilia, numerosos compañeros de la secundaria conversaban cosas como esa de perseguir gallinas y violarlas. O esa de ir a las granjas o a los chiqueros a penetrar marranas, las más de las veces para descargar los deseos sexuales atribulados por la carga de hormonas de los 13 o 14 años. Y si a mí en su momento eso me parecía algo sumamente asqueroso, aberrante y fuera de sí, en la sociedad actual eso debe ser terrorífico. Pero sucede. Todavía pasa.

Las parafilias de ese tipo siguen siendo tan comunes que si entras a Internet y en Google buscas zoofilia, lo primero que te aparecerá es un sitio porno dedicado a ello y tardarás un poco tratando de hallar cosas serias del asunto.

Así, explicar la zoofilia en cuanto a su devenir histórico no es justificarla. Las sociedades avanzan y establecen códigos que básicamente rigen la conducta de las personas, adecuándose al pensamiento general de la sociedad. Hoy en día es algo penado por la ley porque ese es el consenso social, porque el legislador representa al pueblo y es como se configura el mandato constitucional. Falta que quienes procuran la justicia y administran las leyes las hagan valer en sentido pleno.

*Lingüista, antropólogo, escritor y periodista con 26 años de experiencia.


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